Secretos en el megáfono.
Se encuentra uno sin quererlo pero instintivamente deseándolo con Plácido Domingo y Antonio Skármeta en conversación; hoy, en un soleado domingo bajo el azul Madrid, su cielo único. Ríen y disfrutan en una azotea de las medianías de la Ópera de París. Atardece. Desde la intensidad que elimina lo temporal espeta Domingo viendo el cielo rojo con la Torre Eiffel a lo lejos: -El ocaso de los dioses. Skármeta, desde la fugacidad de lo mundano, como le gusta al chileno, al unísono y haciendo su voz una con la del tenor añade “el crepúsculo wagneriano”.
Cita Skármeta a Camus, que fue portero al igual que nuestros conversadores de hoy. “Todo lo que se lo aprendí jugando fútbol bajo el arco, sobre todo que la pelota nunca llega donde uno la espera”. Y ríen.
A propósito de las palabras de Domingo: ”he hecho tanto pero queda tanto por hacer que necesitaría dos vidas”, añade Skármeta que “las fantasías y los retos del tenor son inagotables”. El chileno también; él quisiera poner un anuncio por palabras: ”cambio cuerpo de 70 años por dos de 35”.
Y reímos y celebramos la vida.




